Imaginemos que el cerebro de un niño es como un folio en blanco. Al nacer se irá ‘’escribiendo’’ sobre ese folio y se irá construyendo su ser. El cerebro de los niños es un órgano muy importante que no está desarrollado del todo como hemos señalado antes. Nosotros como padres o cuidadores ayudaremos en el desarrollo de dicho órgano no sólo a través de los cuidados básicos sino también a través del cariño, la validación, la atención, la enseñanza de límites y normas…
Un problema a la hora de ese desarrollo cerebral se produce cuando un incidente adverso que puede producir daños a corto, medio y largo plazo en su comportamiento, sistema emocional y en el desarrollo cognitivo de los menores.
A veces creemos que, al ser pequeños, el impacto de los acontecimientos no les afectará en gran medida, pero a diferencia de lo que podamos creer, cuanto más pequeños son cuando sufren un incidente crítico, más consecuencias habrá para su desarrollo. Pero esto no es todo negativo puesto que, al estar en pleno desarrollo, esto se convertirá en una ventaja a la hora de reparar debido a la plasticidad neuronal del cerebro infantil, por consiguiente, cuanto antes abordemos estas experiencias, menos tiempo tardarán en superarlas.
Otra parte importante a tener en cuenta es saber que nosotros como adultos no vivimos de igual manera los acontecimientos negativos a como lo pueden vivir los menores. Un menor no vivirá de igual manera que un compañero le deje de hablar o se burle de él o el fallecimiento de una persona a la que estaba muy unido.
Durante la terapia trabajaremos mano a mano con los padres o cuidadores del menor ya que es un pilar fundamental para que los pequeños muestren mejoría y podamos reparar. El cerebro del niño no sabe regularse y, por lo tanto, será tarea de los adultos que conviven con el menor los que les enseñen a regularse, a estar tranquilos. Lo que haremos es dar herramientas a los padres y estabilizarlos para que puedan conectar con las dificultades, emociones y sentimientos de sus hijos ya que este es el primer paso para que sepan cómo ayudarles durante el proceso psicológico y, poder seguir haciéndolo una vez finalice éste mismo.
Trastornos del Apego
Dificultades de aprendizaje.
Problemas de Conducta.
TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad)
Trastornos del Sueño.
Obsesiones y Compulsiones.
Depresión Infantil
Enuresis (pis nocturno).
Acoso Escolar.
Altas Capacidades.
Abusos Sexuales/Emocionales/Físicos.
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